legalízamela

El otro día estaba leyendo noticias en algún lado y me di cuenta de que alguien había superado, nuevamente, mis expectativas sobre la estupidez de las personas. Además del asunto este entre los ecuatorianos y colombianos (solución, como casi mitad de los problemas sudamericanos: maten a Chávez) había una noticia que había causado algún tipo de revuelo por estos lares. El hecho es que a algún burócrata (esos patas tienen la culpa de la otra mitad de nuestros problemas) de la ONU se le había ocurrido que prohibir el consumo legalizado de coca como droga que afecta el funcionamiento normal del cuerpo (o sea chacchar) debía prohibirse. Como era de esperarse, todo el mundo (y por mundo me refiero a gente peruana que no tiene nada mejor que hacer) saltó muy indignado (aunque sin rasgarse las vestiduras porque al paso que van las cosas deben ser sus últimas) defendiendo esta forma de consumo porque es una tradición ancestral. Lean eso bien: tradición ancestral.

Tradicion

Ok, ahora, de esta argumentación yo entiendo dos cosas. Primero, puedo defender cualquier cosa sobre la base de que es una tradición ancestral, por ejemplo el sacrificio humano. Es una tradición ancestral, hasta donde sé los ancestros de esta tierra la practicaban profusamente. ¿Es ilegal? Por supuesto, como, me imagino, debería ser el consumo de drogas que tengan efectos degeneradores sobre la persona. Espera, ¿Esto no es ilegal también? Bueno, solo en algunos caso, mientras no haya detrás un grupo de gente con intereses en hacerte morir o una “tradición ancestral”.

La otra cosa que esto me enseña es que la mayoría de personas sigue dedicándose a no pensar con unos ánimos que, francamente, ya quisiera tener yo al momento de escribir estos artículos. ¿”Tradición ancestral”? Por favor, esos patas sólo están drogándose de la misma forma que cualquier pirañita se droga con terokal; es exactamente lo mismo. Pero, cuidado, porque el terokal no es una tradición ancestral (ya me estoy cansando de escribir esas dos palabras).

En fin, ¿cuál es la conclusión de todo esto? Primero, gente de la ONU, si va a empezar a prohibir cosas, prohiban los cigarrillos primero, ni siquiera son una tradición ancestral ni nada (hasta que lo prueben, cosa que casi es seguro harán). Segundo, gente que se cree que todo esto de chacchar debería ser legal, búsquense mejores argumentos, en verdad estoy de acuerdo con ustedes, pero esto último en verdad los ha dejado como estúpidos.

Pero bueno, al final en verdad todo esto no es algo tan importante, estoy seguro que dentro de dos semanas todos se van a haber olvidado de esto. Ese es un problema, no deberían olvidarse de esto, es un tema sobre el que la gente debería pensar: el estado legal de las drogas. Si por lo menos se va a lograr algo con todo este asunto, que sea dejar un precedente.

“ESTO ES UNA LINEA AMARILLA”

….es lo que dice el letrero que pegamos en el costado de un carro que, constantemente, usa la vereda (además marcada con una línea amarilla) para estacionarse. Uno termina cansándose de estas cosas y, bueno, supongo que la ley limita un poco el campo de acción para represalias. Pegar el cartel fue un poco peligroso con esto de tener que pararse casi en medio de la pista para hacerlo pero medio que valió la pena, aunque sabemos que el guardián que nos gritaba lo habrá quitado en menos de cinco minutos, al menos nuestra sed de sangre justicia se sació un poco.
Carro
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Las fotos están un poco movidas por eso de que estaban a punto de salir a perseguirnos. La calle es Javier Prado, a unas 4 cuadras de la Brasil.

La mujer y las combis

Hace como 4 años empecé a utilizar el transporte público. En verdad no tenía razones para no haberlo hecho antes, pero supongo que me daba flojera y además no lo necesitaba tanto como lo necesité una vez que entré a la universidad. Desde entonces y hasta hace cosa de un año (cuando me decidí a arriesgar mi vida por cuenta propia en mi carro) puedo afirmar que no he visto más de siete mujeres trabajando en una combi. Esto no me sorprendía mucho porque me imaginé, justamente creo, que en una sociedad como la nuestra, un puesto de trabajo tan “maleado” caería regularmente en manos de un hombre. Además, las veces que veía mujeres me daba la impresión de que se trataba nada menos que de la esposa del chofer (no se cómo me doy cuenta de esto, pero a veces se puede ver a la familia completa, con el hijo de copiloto) o que, además, ocupaba un lugar subordinado a este.

En fin, todo esto cambió hace unas semanas cuando, manejando para ir a trabajar a eso de las 7 am (”a quien madruga, etc”) me encuentro con una combi, del Chama por más señas, siendo conducida por una señora un poco gorda. De frente esto me puso a pensar “¿quien está de cobrador?” Después de un par de maniobras semilegales pude ponerme en la posición correcta para poder ver que el cobrador era un hombre. Un hombre de cobrador con la mujer de chofer, esto era algo nunca visto, era casi como romper un paradigma (un paradigma absurdo quizás, pero me limito a contar lo que veo). Involuntariamente me encontré compadeciendo al cobrador; no es muy bueno que te escojan para romper paradigmas y menos si te los rompe una señora gorda que bien podria ser la pasajera que metes, no sin dificultad, al fondo con tal de conservar tu “asiento de cobrador”. Por otro lado, lo que me puse a pensar, ahora si más conciente, era en el cambio que esto significaba en realidad.

Ser chofer en una combi implica más que simplemente poseer la habilidad de manejar de una manera peligrosamente cercana al suicidio mientras llevan a sus pasajeros de una manera rápida y no muy insegura. Más, también, que tener un conocimiento casi enciclopédico de las calles por las que no pasa su ruta (”por ahi no voy, pe causa”). Ser chofer significa ser la autoridad máxima a bordo de una combi con decisión sobre la vida y la muerte sobre sus pasajeros (y a veces los pasajeros y choferes de otras combis), significa ser capaz de regir, mediante salomónicas sentencias, sobre los altercados entre los pasajeros y los cobradores. Por último, significa ser capaz de bajarse de la combi y matar a cuchilladas a otro chofer porque le quitó un pasajero (esto ha pasado al menos una vez).

Ahora bien, cuando los hombres vemos a una mujer común y silvestre subir a una combi lo último que esperamos es que salga por la ventana a matar a un colega utilizando un instrumento punzcortante. Si algo, las vemos como indefensas frente a la apabullante (in)humanidad amontonada dentro de una combi. Por eso algunos les ceden sus asientos, quedando en una posición que es casi, pero no completamente, intolerable hasta el punto de mandar al diablo a la caballerosidad. Y bueno, si comparamos a la mujer promedio que viaja en una combi con el chofer promedio que conduce una podemos darnos cuenta de por qué, mientras a una le reservan un asiento, al chofer promedio sólo se le permite sentarse porque es una buena forma de no tenerlo cerca.

Cuando una mujer asume este rol, entonces, nos encontramos con algo inesperado, al menos desde el punto de vista combístico; tenemos una especie de contradicción de papeles. Por un lado tenemos a un personaje que es la representación física de una combi: de dudosa legalidad, contaminante, irrespetuoso, eternamente abollado y con un hedor peculiar. Del otro tenemos a alguien que no es nada de eso, pero tampoco es lo opuesto, simplemente que no parece pertenecer (en la mayoría de los casos, porque también hay mujeres combistas a mucha honra) a tan extraño medio de transporte. ¿El resultado? En teoría significaría una distribución de generos más equitativa en trabajos que anteriormente solo estaba ocupados por hombres. En la práctica solamente significa que la próxima vez que te pelees con el cobrador, la voz que gritará desde adelante “dale china y que se baje” será posiblemente de una mujer.

El destino de la humanidad o ¿por qué todo termina en algún tipo de destrucción masiva?

En estos días en el que el fin del mundo se anuncia cada cierto tiempo con más insistencia y más palabras científicas, creo que es importante ponerse a pensar en si en verdad tenemos probabilidades de acabar como en Hitchhiker’s Guide to the Galaxy, el Día Después de Mañana, los patas de Soylent Green, Impacto Profundo o, dios nos libre, Waterworld. Es por esto que he recopilado algunos de mis escenarios favoritos o, al menos, los que me resultan más conocidos.

1. Calentamiento Global, inundaciones, etc.

Según esta predicción, las emisiones de ciertos gases como el CO2, CO, SO2 y, bueno, el vapor de agua crean un efecto invernadero en la atmósfera terrestre que retiene el calor solar cada vez más de manera que la temperatura de la tierra aumenta constantemente. Hasta aquí todo bien, pero a partir de este punto empiezan a aparecer las dichosas teorías que obligatoriamente inventa la gente en situaciones así. Una que me gusta es esa de que si seguimos a este paso el oxígeno de la tierra se acabará. Esto es estúpido. En verdad. Es como pensar que el agua del mundo se va a acabar. Bueno, otra es que el calentamiento derretiría los hielos en los polos y eso elevaría el nivel del mar. Esto si es probable hasta donde se, aunque, como generaría una especie de mundo como Waterworld, tenemos que descartarlo por mal gusto. La tercera alternativa es que la atmósfera se convierta en algo como el planeta Venus, donde creo que llueve ácido sulfúrico. Esto al menos sería interesante.

Probabilidades de ocurrir: según Al Gore, creo que como 100%, según yo, un poco menos, si es lo de Waterworld, no deberíamos ni considerarlo.

2. Meteorito o cometa

Bueno, esto no es tanto una predicción como una posibilidad. Ya ha pasado antes y pasa constantemente así que lo único que creo que se tiene que discutir aquí es la escala del asunto. Mi escenario preferido es uno que, creo, nadie a tratado lo suficiente: imaginen un meteorito lo suficientemente grande para que, al irse contra la Tierra, destruya el 98% de la vida en su superficie. Parte de la humanidad, previendo esto, se han refugiado bajo tierra con la esperanza de salir cuando las cosas se pongan mejor. Lo que no saben, y lo que de alguna forma macabra hace interesante mi historia, es que la superficie se ha convertido en algo como la descripción de Venus que hice en el punto anterior obligando a la gente a convertirse en una especie de seres subterráneos que viven curiosas aventuras mientras tratan de encontrar comida bajo tierra y adaptarse a eso de ver sin luz. En verdad, deberían hacer una película sobre esto.

Probabilidades: Mientras pase después de que se estrene mi película, 100% creo. Eventualmente va a pasar así que vayan excavando.

3. Guerra Nuclear o Biológica

Esto era el favorito en la guerra fría, ahora solo hay que cambiar nuclear por biológica y listo, nuevo apocalipsis miltarizado. Sobre esto, leí en algún lado que, por lo general, al plantearle esta situación (y bueno las demás puestas aquí) a cualquier persona esta se cuenta automáticamente entre los supervivientes. Siempre están dentro del 10% inmune al nuevo virus de los terroristas musulmanes, siempre se les ocurrió meterse bajo tierra cuando cae el meteoro (en vez de hacer lo obvio y saquear todo), etc. Bueno, en cualquier caso, este escenario se pone más interesante cuando consideras lo que pasa después del ataque biológico o nuclear. Supongamos que sobreviven unas cuantas personas. En el mejor caso se verán metidos en un mundo donde ellos son los únicos humanos vivos con la autoridad sobre todas las cosas que eso les da. Imagínense, todas las tiendas, restaurantes, casas etc. a tu libre disposición. Genial, ¿no? No, porque que las demás personas ya no sean humanos no significa que estén muertos. Bienvenidos al apocalipsis zombie. Otros casos incluyen el conocido invierno nuclear que cambiará la superficie de la tierra de alguna forma (no estoy muy seguro como, porque nunca ha pasado) y la humanidad, si sobrevive, terminará evolucionando a algún tipo de ser que resiste la radiación (lo que sería increible) y eventualmente la historia se reiniciaría. O algo así.

Probabilidades: Creo que cada vez menos. Si el siglo veinte demostró algo es que las amenazas de un apocalipsis causado por una guerra no son muy creíbles. Aunque bueno, todavía tengo fe en que la raza humana se autodestruya eventualmente.

4. Invasión Extraterrestre

Esto, por la cantidad de películas estúpidas que han hecho, ya dejó de ser interesante. Creo que todos los escenarios se han tratado, y por todos me refiero a todos. Quizás nadie ha considerado la posibilidad de que podríamos dividir la Tierra con los invasores, pero eso sería medio flojo y además donde está la violencia necesaria….no se, ya ni se que estoy diciendo sobre esto, olvídense de los extraterrestres, ni siquiera se ha demostrado que existan. En cualquier caso, creo que los veríamos venir un buen tiempo antes de que aparecieran, con la de radiotelescopios que tienen escanenado el cielo….

Probabilidades: Con sólo empezar a considerar las que la vida inteligente extraterrestre tiene de existir, ya estamos como por cero.

5. En la que no pasa nada apocalíptico

Esta es la que potencialmente puede ser la más aburrida. Tristemente Felizmente, es lo que hasta ahora le ha pasado al ser humano y lo que al parecer le va a seguir pasando. De este escenario podemos esperar cosas como la exploración espacial, la clonación de humanos, el Soylent Green eventualmente, gente mudándose a Internet, robots que hagan algo más interesante que intentar moverse como estatuas artriticas, Multivac, Al Gore como presidente de la luna, espadas laser, el descubrimiento del FSM y nanotecnología (lo que nos lleva al siguiente y, por ahora, ultimo punto).

Probabilidad: bueno, las cosas ya van por este camino así que, a menos que Al Gore tenga razón sobre el punto 1, 100%

6. Gran masa gris

Esto es lo que pasa cuando las cosas van bien por mucho tiempo. A alguien se le ocurre lo interesante que sería crear uos cuantos nanorobots autorreplicantes y bam ya no hay nada excepto eso. El problema con esto es que, a mi parecer, nadie a dado argumentos definitivos (aunque hay unos buenos en wikipedia) en contra de esto así que la próxima vez que alguien les hable maravillas de la nanotecnología, tapense los oídos (o hagan la señal de vade retro) y corran gritando “gran masa gris”, quizás eso ayude. O quizás les dé más sentido a sus vidas, ya ni se, al menos no dejen que les inyecten robots en el cuerpo, querrán hacerlo eventualmente, lo predigo.

Probabilidades: A este paso, ni idea, pero cuando empiecen a venir con las inyecciones de robots, quemen todos los laboratorios. Están advertidos.