El Animador

Eran las nueve de la noche cuando la fiesta estaba comenzando. Fue ahí cuando se apagaron las luces y solo se dejó una que alumbraba al gran animador. Imponente, empezó a realizar su trabajo.

Luego de esa intervención, no volvió a decir una palabra más. No fue necesario.

Googlear a una persona

Si alguien que no conoces te agrega al MSN, ¿qué haces? En mi caso la acepto, la bloqueo y la googleo. Y no solo la googleo con su nombre, sino también con su nick y todos los alias que esa persona pueda tener.

Googlear” a alguien en estos tiempos es como ver su historial completo. Puedes ver sus gustos, sus disgustos, sus hobbies, sus intervenciones en foros y uno de los factores más importantes para conocer a una persona, su blog (si es que tiene uno).

El blog delata cómo es una persona. Escribe con muchas faltas de ortografía o escribe con un estilo “Hi5″, ¿qué puedo pensar de esta persona? Escribe sobre temas realmente rosas o en el extremo contrario, darks a más no poder y para colmo su blog está lleno de cosas extrañas. Punto a parte es el caso de que la chica tiene un videoblog. Con esto ya tenemos una personalidad casi definida. Si bien podría ser una oportunidad para dar a concer al mundo una visión totalmente distinta a la verdadera, un videoblog en un blog personal es la manera en que la persona se muestra tal como es. Se puede ver si es nerviosa, agitada, inteligente, aburrida, extrovertida, etc.

Los historiales en internet duran mucho, siempre hay probabilidades de encontrar información sobre la persona que queremos googlear. Opciones algo más específicas son buscar a la persona en Facebook o Hi5. Si las personas no han delimitado su perfil a sus amigos o personas conocidas, podremos obtener la información que necesitamos de la manera más ordenada posible. Por Dios, si hasta nos ordenan la edad, el estado civil, el lugar de nacimiento, música favorita…

¿Es válido este tipo de búsqueda? ¿Somos unos obsesivo-psicópatas si hacemos esto? No. Buscamos en internet la información que requerimos. Es como tener una guía de teléfonos gigante, desordenada y de paso nos podemos divertir un rato con el reto de lograr nuestro cometido. Otra es la respuesta si lo que hacemos es tener una carpeta dedicada con los datos, fechas y demás de personas que no conocemos, e incluso tener carpetas separadas con fotos para cada parte del cuerpo de la víctima persona. Así empiezan los asesinos en serie, así que hay que tener cuidado de no caer en excesos.

Pocas veces no he encontrado la información que necesitaba en Google, las otras veces, he salido bien satisfecho. Y sí, googlear debería entrar en el diccionario de la Real Academia de la Lengua.

Los prejuicios sobre el métal

Mientras veo el nuevo programa de Gisela Valcárcel (Bailando por un Sueño), en el que una serie de parejas muy conocidas en el medio están bailando canciones de salsa, me han dado ganas de hacer lo mismo. En verdad. Sin embargo, lo cierto es que me gusta todo tipo de música, salvo los extremos. Cumbia, chicha, salsa, música clásica, rock, punk, trova… y por supuesto métal. Sí, y a pesar que dije que no me gustan los extremos. Me gusta el métal.

Pero analicemos un poco esto último, analicemos un poco el métal. Sí, es fuerte, baterías y solos de guitarras por todas partes, músicos pelucones y satánicos que se visten de negro y luego van a drogarse en sus carros. ¿O no? Claro que no. Eso es lo que la mayoría piensa, lo que nos han enseñado en todas partes y lo que debemos dejar de pensar. Es cierto que existen metaleros que hacen todas esas cosas y es cierto que hay grupos que hacen cualquier cosa que más se parece a ruido que a música, pero eso no es todo lo que el métal nos puede ofrecer.

El power métal es una variante del métal. Se caracteriza por su velocidad y por los solos de guitarra fácilmente apreciables y que poseen armonía como un conjunto. Las notas se entienden. Las letras son de temas muy diferentes entre sí y dentro de este grupo encontramos a bandas como Helloween o Angra.

El epic métal es el que más gusta. Es una rama del power métal y además de la velocidad de este último, contiene letras épicas que nos recuerdan grandes gestas, reales o no. También podemos encontrar muchos guiños a la música clásica, como violines, coros, órganos, clavecines, etc. Muchas veces podemos hacernos la pregunta si lo que estamos escuchando es una obra de Bach o una canción de epic métal. En este grupo tenemos a mi banda favorita, Rhapsody, también a Luca Turilli y por supuesto a los españoles de Mago de Oz.

Hay que darle una oportunidad al métal, quizás nunca veamos gente bailando en un concurso alguna canción de este género como pasa en el concurso de Gisela con la salsa o la cumbia, pero creo que no debemos desaprovechar las visitas de tantas buenas bandas de métal al Perú como Sonata Arctica, Megadeth y próximamente, Mago de Oz.

Pangea Day en Perú

El 10 de mayo será un día especial. Todo el mundo estará conectado al mismo tiempo haciendo lo que más nos gusta: escuchar historias.

Pangea Day nace de un TED Wish (TED es una conferencia anual en la que diversas personalidades exponen temas que el mundo debe conocer) que le fue dado a Jehane Noujaim en el cual decidió unir al mundo a través de películas. El apoyo fue inmediato y se recibieron más de 2500 cortos, de los cuales se eligió 24. Estos serán pasados en el día elegido por 4 horas en todo el mundo.

En Perú, no existía ninguna iniciativa importante que brindara la posibilidad de ver la proyección de forma maasiva, por lo que nosotros en La Cornerstone decidimos organizar el evento. Gracias al apoyo de la PUCP, en varios de sus estamentos, lo hemos logrado y tendremos el Pangea Day el 10 de mayo en el CCPUCP (Av. Camino Real 1075, San Isidro) y en el auditorio de Ciencias e Ingeniería, en el Campus PUCP en San Miguel. La entrada es libre, aunque la capacidad es limitada, por lo que traten de llegar temprano.

Despertadores

Tengo un radio reloj al lado de mi cama y todas las noches suelo activarlo a una hora determinada para que me moleste en la mañana siguiente y me saque de la cama. Esta mañana empezó a sonar a las ocho y media, cuando pensaba que lo había puesto para las nueve y media. El sonido era insoportable y claro que me despertó. Teniendo en cuenta que me había dormido cerca de las dos de la mañana, todavía quería (y necesitaba) dormir una hora más, por lo que estiré mi brazo, puse el snooze y de paso le cambié la hora para que suene sesenta minutos más tarde. Hecho todo esto, me arropé otra vez y volví a dormirme.

Pasaron diez minutos y sonó otra vez. Diez minutos de sueño. Esta vez me molestó más que la anterior. Estaba seguro que le había cambiado la hora, es más, había visto el númerito cambiar de ocho a nueve, pero igual sonó. Seguro era por el snooze, quizás al apretar ese botón hice que se programara para sonar después de diez minutos, ignorando si le cambiaba la hora o no. Craso error. Como no quería volver a pasar este horrible y casi traumático incidente otra vez, cambié la opción de despertador a radio y le bajé todo el volumen. Nada de cambiar la hora ni de snoozearlo.

Cuando cerré los ojos y los volví a abrir, ya eran las diez y media de la mañana y debía apurarme, de lo contrario iba a llegar tarde a recoger un libro. Llegué media hora tarde. Pensé que necesitaba un despertador… pero luego recordé lo que había pasado más temprano y me sentí un flojo.

De vuelta a clases

Mañana regreso a la universidad. A la rutina de siempre, a los horarios establecidos y las prácticas y exámenes. A escribir en el cuaderno. A guardar mis cosas. A conseguir fotocopias. A estudiar. A no estudiar. A levantarme temprano. A preguntar. A hacer ejercicios. A conseguir café barato. A comprar chifles. A ir al baño del último piso. A cargar una mochila. A pagar por comida. A hacer colas. A reclamar. A escribir mi nombre continuamente. A sentir que soy un código de 8 dígitos. A pensar que la malogré en el examen que acabo de dar. A reírme de los profesores. A experimentar que no entiendo nada de lo que habla el profesor. A pensar en vacaciones. A silenciar mi celular. A sacar promedios. A ver ardillas todos los días. A echarme en el pasto.

Las palomas nos invaden

Sí, las palomas nos invaden. Mejor dicho, lo han estado haciendo desde hace bastante tiempo. Desde que llegaron de su planeta. Pero lo de ahora ya es inaudito. Creo que están en una fase avanzada de su maquiavélico plan, creen que ya les tenemos confianza. Pero no todo está perdido hermanos, podemos ganar.

Para empezar, ¿se han dado cuenta que cuando pasabas cerca a alguna paloma esta sentía de alguna forma tu presencia y se iba volando? ¿Sigue pasando lo mismo? Ya no pasa siempre. Estoy caminando por la universidad, yendo a la cafetería, no hay nadie más en la vereda excepto una paloma azabache. ¿Se va volando? No, sigue caminando, incluso termino siendo yo el que se tiene que mover para no sentir su plumífero cuerpo tocando mi zapatilla. Inaudito. Ya no nos respetan. Creen que no lo notamos, pero con este artículo espero abrirle los ojos a todos.

Suelo caminar por Surquillo para llegar a la avenida República de Panamá y tomar una combi. En el camino veo de todo: juguerías, gimnasios, familias viendo televisión y por supuesto, palomas malvadas maquinando sus planes. Suelen sentarse a cuchichear en los cables de luz, ahí donde nosotros no llegamos ni podemos oírlas. Después nos lamentamos al día siguiente cuando se nos perdió algo o el carro no arranca. Fueron las palomas.

Otro dato apenas imperceptible pero que siempre está en mi cabeza y me causa pavor, es el hecho que ya no pasan la película Los Pájaros en el cable. Sí, aquella película de Hitchcock en la que los pájaros azotan una ciudad y asesinan, sí, asesinan a sus pobladores. ¿Por qué ya no la pasan? Si han estado leyendo con atención y los he convencido en algo, ya deben saber la respuesta. Las palomas están acabando con todas las copias. Una por una. Asaltan los estudios de cine en las madrugadas, fueron las responsables de la quiebra de Blockbuster en este y otros países y aunque no lo crean fueron las que decidieron la guerra de los formatos entre Blu Ray y HD DVD. Y todo por esa película. Los Pájaros de Alfred Hitchcock. Todo porque ahí nos alertaban que los pájaros nos pueden destruir.

Las palomas están en todas partes. La paloma de la paz. Desde pequeños hemos asociado la paz con las palomas. Paz, palomas… paaaz, paaalomas. Todo es obra de ellas, para que estemos desantentos y finalmentes nos atesten su golpe final. Las palomas que aparecen de los sombreros no es sino una práctica que debe ser erradicada cuanto antes para disminuir su población. Más del 30% de las palomas en el mundo son debido a estos “trucos de magia”.

Ya les he dado algunas evidencias totalmente reales y comprobables de que las palomas están en algo raro. ¿Qué están maquinando? Una invasión. Erradicar la especie humana y todos los mamíferos. Coexistir con otras aves como los halcones o los cóndores por un tiempo pero luego acabar con ellos también. Ser los únicos en el aire y establecer un coreinado en el planeta junto con los peces. Sí, los peces también están embarrados en todo esto. Eso es lo que quieren hacer, y lo están consiguiendo.

Pero todavía estamos a tiempo de corregir las cosas. Tenemos que volcar todos nuestros esfuerzos en ello. Debemos detener nuestra producción por un año y ocuparnos del problema. Comenzar con pasar la voz. Pasar este artículo a todo el mundo y si es posible hacer otros propios indicando el problema, las evidencias y las soluciones. Con esto, empezarán a salir celebridades en los medios y el problema se hará notorio. Will Smith, Bono y Linsday Lohan serán buenos portavoces. Esto debe hacerse rápido, antes que las palomas se den cuenta de lo que hacemos. Un punto a favor es que las palomas se demoran bastante en entender nuestro idioma, debemos aprovechar eso.

Luego de eso, es hora de la acción. Mi propuesta es contratar a líderes en armas como Chuck Norris o poner a Stallone como Rambo y enseñar a la población a utilizar la carabina con perdigones. Para esto necesitamos grandes reservas de ellas. Ahí es donde entran los países árabes, Estados Unidos y todos esos países con bastantes armas. Deben ser generosos si no quieren verse invadidos por las palomas.

Atacaremos de madrugada, primero en las ciudades y poblados y luego en sus madrigueras. En los bosques del Amazonas, las islas del Atlántico y finalmente en la fortaleza que tienen en África. Es cierto que pueden volar, pero ¿acaso nosotros no? Creo que entienden la idea.

Hay mucho que queda por decir sobre el tema, lo cierto es que las palomas nos invaden y debemos hacer algo al respecto. Muchas de estas cosas las fui encontrando mientras caminaba y las miraba, pero otras me las reveló una fuente que no puedo presentar debido a que podría tener problemas con su comunidad. Pasen la voz.

Gary Gygax y el rol que nos dejó

La semana pasada falleció uno de los creadores del mítico juego de rol Calabozos y Dragones. Tres décadas después de su introducción en el mundo, el legado de este juego es inmenso y ya se espera la cuarta edición en unos meses.

En un artículo de The New Yorker que apareció este fin de semana, se toca el tema del impacto de Calabozos y Dragones en la cultura geek actual. Para empezar, los videojuegos tienen una influencia muy fuerte de parte de este juego. Los alter egos con los que jugamos, sus características y la forma de contar las historias nos remontan necesariamente a este juego de rol. Las nuevas redes sociales y nuestros avatares cibernéticos provienen de los personajes creados en estos juegos en los que utilizábamos una hoja especial para anotar todas sus características, intereses, cualidades, etc.

El juego en sí sigue vigente. Es más, hace unos días lo jugué. Era un sorceress/rogue de noveno nivel que junto con su party eliminó a varios drows (elfos oscuros) y llegó a otro plano, a través de un portal. Fue muy divertido, y todo eso se lo debemos a Gary Gygax. Jueguen Calabozos y Dragones, es entretenido y no se preocupen que no se convertirán en asesinos ni antisociales, como algunos idiotas señorse dicen.

Las presentaciones

Al empezar algún curso o taller, usualmente el moderador o encargado se toma un tiempo para las presentaciones. Suele empezar él, pero luego le toca el turno a los asistentes. ¿Quién no ha tenido que hacerlo alguna vez?

La última que tuve que hacer fue en un taller de crónicas. Dar el nombre y la razón por la que estaba ahí. Dar el nombre, el nombre. ¿Por qué estaba ahí? Me repetía desde que el primero empezó con su presentación. Algunos eran creativos y me sacaban una sonrisa. Otros, nerviosos, hacían que siguiera repitiéndome las preguntas en mi cabeza para tener algo listo. Era uno de los últimos y cuando me llegó el turno dije mi nombre, dije que me gustaba escribir y hice reír a algunos con un comentario sobre el anfitrión.

Pero, ¿qué tan importante es la presentación en lo que queda de ese curso o taller? Pues ahora que estoy a mitad del taller tengo estereotipados a cada uno de los asistentes por su presentación. Así de tajante soy. Está el periodista cansado de su monótono trabajo, la chica que idolatra al profesor y se muere por él, el homosexual que sabe bastante y le gusta enfatizar eso y el escritor frustrado que necesita de esos talleres para escribir algo, osea yo.

Otras presentaciones que he tenido que hacer han sido en el colegio. Año tras año estábamos con la misma promoción, pero aún a veces en algunos cursos nos hacían pararnos y decir quienes éramos y algo más sobre nosotros. Tonterías. El profesor lo hacía porque no quería exigirnos en la primera clase y para burlarse un rato de nuestro apellido al pronunciarlo mal o para preguntarnos si tal persona era un familiar nuestro por tener nuestro apellido.

La primera impresión es bastante importante, en especial si antes de hacerlo sabes que debes causarle una buena a la persona que vas a ver. Entrevistas de trabajo. Tu amor platónico. Los papás de tu amor no platónico. Los casos son muchos y en todos está el factor recurrente de la primera impresión. El apretón fuerte es un clásico para empezar bien un encuentro si eres hombre, como en mi caso. Si la otra persona es una mujer tienes dos opciones: el apretón o el besito. Incluso, el besito se puede dividr en besito en la mano (para los más tarados) o el besito en el cachete (más peruano de lo que creen). Es más. en esta variante hay incluso, una variante más. El choque de cachetes (que sucede el 90% de las ocaciones) y el beso propiamente dicho, en el cachete. Las mujeres no se esperan esta variante, sentir los labios de una persona desconocida en sus mejillas no era algo que esperaban cuando se levantaron ese día. Si no me creen, pruébenlo la próxima vez que saluden a una chica.

Una gaseosa nunca cae mal

Gaseosa en una banca

El día era muy caluroso y una gaseosa gratis nunca cae mal. La dejé en el parque de la Exposición alrededor del mediodía y estuve veinte minutos a unas bancas de ahí esperando por si alguien la tomaba pero nadie lo hizo. Muchos la miraron, algunos se rieron, pero nadie la tomó. Espero que alguien lo haya hecho.

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