Las presentaciones

Al empezar algún curso o taller, usualmente el moderador o encargado se toma un tiempo para las presentaciones. Suele empezar él, pero luego le toca el turno a los asistentes. ¿Quién no ha tenido que hacerlo alguna vez?

La última que tuve que hacer fue en un taller de crónicas. Dar el nombre y la razón por la que estaba ahí. Dar el nombre, el nombre. ¿Por qué estaba ahí? Me repetía desde que el primero empezó con su presentación. Algunos eran creativos y me sacaban una sonrisa. Otros, nerviosos, hacían que siguiera repitiéndome las preguntas en mi cabeza para tener algo listo. Era uno de los últimos y cuando me llegó el turno dije mi nombre, dije que me gustaba escribir y hice reír a algunos con un comentario sobre el anfitrión.

Pero, ¿qué tan importante es la presentación en lo que queda de ese curso o taller? Pues ahora que estoy a mitad del taller tengo estereotipados a cada uno de los asistentes por su presentación. Así de tajante soy. Está el periodista cansado de su monótono trabajo, la chica que idolatra al profesor y se muere por él, el homosexual que sabe bastante y le gusta enfatizar eso y el escritor frustrado que necesita de esos talleres para escribir algo, osea yo.

Otras presentaciones que he tenido que hacer han sido en el colegio. Año tras año estábamos con la misma promoción, pero aún a veces en algunos cursos nos hacían pararnos y decir quienes éramos y algo más sobre nosotros. Tonterías. El profesor lo hacía porque no quería exigirnos en la primera clase y para burlarse un rato de nuestro apellido al pronunciarlo mal o para preguntarnos si tal persona era un familiar nuestro por tener nuestro apellido.

La primera impresión es bastante importante, en especial si antes de hacerlo sabes que debes causarle una buena a la persona que vas a ver. Entrevistas de trabajo. Tu amor platónico. Los papás de tu amor no platónico. Los casos son muchos y en todos está el factor recurrente de la primera impresión. El apretón fuerte es un clásico para empezar bien un encuentro si eres hombre, como en mi caso. Si la otra persona es una mujer tienes dos opciones: el apretón o el besito. Incluso, el besito se puede dividr en besito en la mano (para los más tarados) o el besito en el cachete (más peruano de lo que creen). Es más. en esta variante hay incluso, una variante más. El choque de cachetes (que sucede el 90% de las ocaciones) y el beso propiamente dicho, en el cachete. Las mujeres no se esperan esta variante, sentir los labios de una persona desconocida en sus mejillas no era algo que esperaban cuando se levantaron ese día. Si no me creen, pruébenlo la próxima vez que saluden a una chica.

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