Te compro tu alma

Barte vende su alma a Millhouse por 5 dólares

 Muchas personas se escandalizan cuando viene alguien y de repente menciona una frase que le da a la vida algún valor cuantificable al tipo de cambio del día. Es más, según he escuchado, también hay gente que se indigna (con su “¿Pero cómo es posible?” y todo) de que se le ponga precio a la felicidad en una clase de economía, sí: de economía, el curso donde no se les pone precio a las cosas porque son muy bonitas y sagradas. Estos románticos y poetas “quiero-ser” soñadores parecen no comprender lo práctico que es poner un número en alguna situación, pero claro: lo más probable es que su perfil incluya un gusto sobreestimado de la lectura, un disgusto irracional por la matemática (y la lógica) y un afán de indignación y protesta sin límites conocidos. No vale la pena discutir.

La vida tiene precio, con escalas y a plazos. Se llama “Seguro de vida” y algunos lo tienen y otros no. Lo importante es que esa controversia de “¿Cuánto vale mi vida, ¿y la tuya? ¿Cuál vale más?” terminó hace tiempo cuando alguien decidió que quería ganar dinero y le importaba más cuántos pagaran que cuántos se quejaran. Lo seguros de vida (de alguna compañía conocida) pueden costar $540 al año (o menos quizás) y generalmente son calculados según la probabilidad que tenga una persona de morir. Es por eso que a los que fuman les cuesta más (algo tenía que tener ese hábito de malo) y claro, depende de la edad en la que comienza tu seguro, tu género y muchas otras cosas que ellos deben saber muy bien.

Acá en el Perú, la expectativa de vida se encuentra entre 70 y 72.5 años. Hay algunos países con más de 80 y otros con menos de 40. Pero no en todo el Perú la gente muere al mismo tiempo, depende también del estilo de vida y los alrededores. (creo que todo este párrafo está de más).

Más informalmente, hay otras formas de medir el valor de la vida de una persona (o al menos ver empíricamente cuánto aprecia cada la suya). Digamos que son como especuladores en un mercado en el cual su propia vida es el producto.

Caso conductores (en especial los de taxis y micros)

La situación es bien interesante: Hay un cruce de dos avenidas y no hay un semáforo que regule (para que sea un poco más real), hay específicamente un taxi y un micro en cada avenida dispuestos a cruzar (porque están apurados) y ahora agreguémosle muchos carros por todas partes. Muchos pensarían que ganaría el más grande (el micro) pero la cosa es más complicada que eso. Es necesario entrar a la cabeza (solo simbólicamente) de cada uno. Ninguno quiere chocar pero quieren pasar (para dejar de una vez a su pasajero, que le pague y seguir con su día, etc) y sabe que el otro piensa en lo mismo exactamente. Los dos también saben que al final, o pasa uno, o chocan los dos: no hay otra solución.

Milagrosamente, la mayoría de veces uno sede y el otro gana (no hay choque). De repente el incentivo es que hay un 50% de probabilidad de pasar.

Claro, el tamaño sigue importando, a la vez que la velocidad que tenga cada uno cuando llegue al cruce, el ánimo del conductor, los policías por los alrededores y si la calle está completamente rota. Pero lo que siempre cumple es “el que ama menos a su carro pasa”, el que da a entender que no le importa un choque más, que su carro no vale nada y su vida muy poco, ese pasa (o, muy pocas veces, muere en el intento). De alguna forma tienen que ingeniársela los ticos para sobrevivir.

Caso limpiadores de ventanas.

Otra situación que es más fácil de explicar es limpiar lunas de edificios altos. Yo no sé cuánto les pagarán a esa gente que se para en el borde (sin más protección de la que usa alguien al caminar por la calle) y comienza a frotar las lunas con un trapo. Son dignos de admiración y respeto. Verlos es como un espectáculo. Es más, yo creo que deberían avisar cuando van a limpiar alguna luna, para que así las personas se amontonen a ver como pone su vida en peligro y le tiren (con mucho cuidado y precisión) unas monedas hasta donde está.

Y no parecen ser más remunerados que otra persona. Debe ser porque hay muchos que están dispuestos a hacer el trabajo. Muchos están dispuestos a arriesgar su vida por limpiar una luna por un día de pago. Diariamente tienen una alta probabilidad de morir. Me gustaría pensar que cada día de trabajo que pasa tienen menos probabilidad ya que algo de técnica van formando, pero nada puede prevenir un fuerte viento o un suelo resbaladizo.

Acá el video que inspiró el artículo: Un anónimo limpiador de lunas del edificio de mi cuadra haciendo aquello que sabe más.

  

4 Responses to “Te compro tu alma”


  1. 1 cornerdan mayo 19, 2008 a las 3:22 am

    Otra carrera interesante es el del hombre bala. Nunca he visto uno en persona, pero me imagino que por lo menos le pagarán el transporte de regreso.

  2. 2 WWW.LEYCOSMICA.ORG enero 19, 2011 a las 2:35 pm

    viaje astral y nueva era 2012, esto es más importante amigos.

  3. 3 Alberto abril 16, 2012 a las 8:46 pm

    me lateria entrar en un viaja astral

  4. 4 anonimo enero 16, 2014 a las 12:36 am

    cual es la finalidad de todo esto,y que gano, y por cuanto tiempo y después de terminar su proceso pidiran dinero disque para el depocito y todas esas tonterías o ablamos de algo serio y ya resuelto


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