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Dorada Oscuridad

Hola a todos, es mi primer post, así que no sé qué tal me irá. Primero que nada, debo pedir unas disculpas públicas por no haber escrito antes, muchos factores influyeron a esta demora, uno que recuerdo ahorita es el miedo a equivocarme en muchos sentidos: Torpeza con la computadora, torpeza con mi texto y torpeza con mis ideas finalmente.

Sin embargo, debo decir que peor que el miedo en sí a todo esto era mi angustia de no poder colaborar con mis queridos compañeros de La Cornerstone. Realmente con todos ellos he podido aprender un poco más y he podido salir del mundo que normalmente me controla. Su disposición para crear cosas me impresiona y es por ello que con mucho orgullo y venciendo todo temor por fin escribo mi primer post.

Hasta ahora mi título no tiene mucho sentido con todo lo escrito, pero aquí viene el porqué. Me dijeron que escriba, pensé en muchas cosas para escribir, pero finalmente no encontraba nada digno de mención. Divagando estuve por lo menos más de un mes, y no fue sino hasta esta semana que pensé en copiarles la primera parte de un trabajo que tengo que hacer. Sí, es una burda copia, es más, disculpen si es que les hace recordar a alguna historia, pero como mi profe dice, historias distintas hay a lo mucho unas 24, la variedad está en cómo contarlas. Sin más, aquí va:

Ángel es un hombre de 35 años que pertenece a la jefatura de policía de Colombia. Él es una persona con ideales, busca justicia y no cede ante los criminales. Quiere erradicar de una vez por todas con el crimen en su natal Medellín. Piensa que él es la única persona capaz de lograrlo. Sin embargo, confía en el sistema, por ello lo nombraron subdirector de la jefatura.

 

Un día caminando encuentra que están asaltando a una anciana dos sujetos enmascarados y él decide enfrentarlos. Una vez golpeados y arrestados, la anciana le mira fijamente y sin decir una palabra le entrega un lapicero dorado con negro. Lo coge y mira fijamente, se da cuenta que tiene unas inscripciones en la tapa. Luego de un instante levanta la mirada y se da cuenta que la anciana desapareció.

 

Regresa a su oficina y en su escritorio trata de ver que dicen las inscripciones. Se da cuenta que dicen “iustitia”, y al otro lado “graphos”. Luego de dudar, decide escribir algo con él. Escribe su nombre, y al instante ve que la tinta negra del lapicero se convierte en dorada. Ángel lo suelta y ve que el lapicero sigue escribiendo algo. Se asoma para ver lo que dice y se da cuenta que el lapicero escribe una frase que en un principio parece latín mientras que avanza y se da cuenta que está en castellano. El fragmento que puede entender dice “…salvar humanidad”. Coge el lapicero una vez más y ve que en su oficina se encuentra de nuevo la señora que salvó de los maleantes.

 

La anciana le dice “Devuélvemelo cuando nos salves. El poder ahora es tuyo. Tienes 2 días.” Con estas palabras Ángel de la nada se duerme. Al despertar no encuentra el lapicero debido a una cortina de humo y es ahí cuando se da cuenta que toda la jefatura se encuentra secuestrada por un grupo terrorista. El jefe terrorista pide a Ángel que tire su arma y que se acerque con los demás rehenes. Él, desesperado, trata de ubicar con sus manos el lapicero dorado. Lo consigue encontrar un segundo antes que un terrorista llegue a tocarlo. Es al tener contacto con el lapicero que se da cuenta que este se está moviendo involuntariamente hacia el brazo del terrorista y escribe la palabra “Muerte”. Un segundo después, Ángel es soltado por el terrorista y este cae: Está muerto. Los terroristas al ver esto tratan de atacarlo nuevamente y el lapicero se vuelve negro y autónomo, llega nuevamente a los brazos de ambos para escribir “Mata” y “Muere”. Uno entonces coge su arma y fusila a su compañero. El jefe terrorista al verse empapado con la sangre de su compañero dispara al del arma y le dice a los demás para retirarse.

 

Ángel, finalizado todo esto, coge nuevamente el lapicero y recobra su dorado, y escribe “Salva a Colombia de la injusticia. Si no lo haces, morirán todos. Tienes que salvar la humanidad”. Es así como Ángel a pesar de su sentido de justicia no sabe que hacer: debe tomar la decisión entre combatir el mal ensuciándose las manos o dejar que los habitantes mueran.

NOTA: Esto es para mi curso de creación de guiones, por lo tanto debo primero crear una historia explicando el personaje, el objetivo y su conflicto; en eso se basa este ejercicio. Pero no se preocupen, si les gustó les contaré lo que sigue. Por favor exprésense sin tapujos, quiero aprender del feedback.

Grazie, D.

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El Moleskine

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Te has cansado de esperar. Empiezas a caminar por un pasadizo muy largo hasta que llegas a una esquina. Volteas. Ahora tus ojos ven algo completamente distinto: el mar. Te acercas a la orilla y mojas tus pies. Sigues avanzando, ahora el agua te llega a la cintura. Te sientes feliz y continúas. Ya no sientes el piso, pero no importa. El mar te abraza y no te quiere soltar. No llegas a ver los rayos del sol. Despiértate.

Eran las dos y diez de la madrugada cuando él se despertó. Se sentía intranquilo. Se quitó la sábana celeste de encima y se levantó. Su cuarto estaba iluminado por una tenue luz que traspasaba las cortinas. Hacía calor. No se escuchaba un sólo sonido y sabía que sus padres estaban durmiendo a pocos metros. Tomó el vaso que tenía en su mesa de noche y bebió un poco de agua. Luego de eso, se dirigió hacia su escritorio de madera y se sentó. Abrió un cajón y sacó el moleskine[1] negro. Fue hacia la página que señalaba el marcador y continuó leyendo.

2 F 04

No puedo creer que haya estado tomando notas en el parque. Había escuchado que mucha gente iba ahí a leer y a escribir, pero nunca pensé que yo también lo haría. Estuve como una hora y media, mirando a la gente y apuntando cosas en mi libreta verde. Lo que más me gustó fue esto: “Ese hombre camina mirando su reloj. Se va a chocar. Pobre hombre.”

Después de haber pasado el fin en la playa creo que esta semana en Lima me va a caer bien. Ya quedé con las chicas para ir a ver una película en Larcomar el martes y el jueves hay un tributo a Bon Jovi en el Irish Pub.

La Batichica

Terminó de leer esa página y cerró el moleskine. De vez en cuando hacía eso, se levantaba de madrugada y leía una página, como si se comiera una pastilla de chocolate. Había estado leyendo el moleskine desde hace un mes, cuando lo compró en un puesto de libros en las galerías Amazonas. Pensaba que estaba vacío, pero cuando llegó a su casa y lo hojeó detenidamente, vio que estaba escrito a partir de la mitad. Se puso a leerlo de inmediato y se dio cuenta que había sido el diario de una chica hace un par de años. Ella se hacía llamar “La Batichica” y por lo que había leído, tenía la misma edad que la que él tenía ahora, diecisiete.

Feliz por haberse comido un chocolate nocturno más, regresó a su cama y se durmió.

Cruzas la calle y avanzas por una vereda angosta. Es un día soleado. Vuelves a cruzar y llegas a un parque. Miras tu reloj. Sigues caminando mientras ves como el segundero se mueve rítmicamente sin llegar a cansarse. Sientes que eres observado. Levantas tu mirada y ves a la única persona de todo el parque, una chica sentada en una banca te analiza mientras escribe en una libreta. Vas, te sientas a su lado y le susurras al oído, “¿Eres tú mi Batichica?”


[1] Cuaderno de notas con cubiertas de un tipo de tela llamada Moleskin, posee además una banda elástica para sostener el cuaderno cerrado y un lomo que permite que el mismo sea abierto completamente.